El ejecutivo entra a cerrar, no a filtrar.
La reunión llega agendada, confirmada y con el contexto levantado: qué cotizó, qué tipología busca y qué se le respondió.
Los dolores
Dónde se va el día de un ejecutivo.
La mañana parte filtrando
El ejecutivo llega a devolver llamadas y a preguntar lo que el portal ya preguntó: tipología, presupuesto, plazo.
Citas sobre una lista fija
Los horarios se ofrecen de memoria y después hay que reacomodar la agenda, con la persona ya confirmada.
Recordatorios a mano
La confirmación y el recordatorio dependen de que alguien se acuerde de mandarlos. Cuando no, la visita no llega.
La cancelación deja el hueco vacío
Quien cancela no recibe otra hora. La reunión se pierde y el bloque queda sin usar.
La demo
Así llega una reunión al ejecutivo.
La reunión llega al calendario, no a una planilla
Cuando se agenda, la cita cae directo en el calendario del ejecutivo correspondiente, con el nombre, el horario y el contexto de lo que ya se conversó.
El ejecutivo entra sabiendo con qué está trabajando
Presupuesto, tipología de interés y lo que ya se conversó llegan antes que la persona. Nadie parte la reunión preguntando lo mismo de nuevo.
Qué cambia
Qué recibe el ejecutivo.
Horarios ofrecidos de memoria, que después hay que reacomodar.
La reunión parte preguntando lo mismo de nuevo.
Confirmación y recordatorio, si alguien se acuerda.
Quien cancela deja el hueco vacío.
La cita ya cerrada, sobre su disponibilidad real y no sobre una lista fija.
El historial completo: lo que preguntó el interesado y lo que se le respondió, por el canal que haya usado.
Confirmación al agendar y recordatorio el día anterior con la dirección, sin que nadie los mande a mano.
Cuando alguien cancela, el agente propone otro horario en lugar de perder la reunión.
«Normalmente eran todos los leads un call center: había que ocupar mucha cabeza y entrenamiento. Fue casi un semestre donde decidí cambiar call center por 100 %».
Julio FontecillaEmpresario, tentudepto.clRelacionadas

